Una breve reflexión en torno al 18 de septiembre

Por Alejandro Orellana

La independencia fue el proceso histórico de separación de los territorios americanos pertenecientes a la monarquía española. Este proceso se ubica entre los años 1808 y 1826, afectando a todos los territorios americanos a excepción de Cuba y Puerto Rico.  Por tanto debemos comprender que la  independencia nacional se inserta dentro de este proceso vivido a nivel continental, el cual comienza con la crisis de la monarquía española y la invasión de Napoleón Bonaparte a España en 1808. Desde ese año comienza el lento desmoronamiento de la monarquía española, a la cual se respondió con la creación de Juntas Gubernativas en España y América.

Es ese proceso la formación de la Primera Junta Gubernativa del Reino de Chile, lo cual se conmemora en estas fechas. El 18 de septiembre de 1810, el Cabildo de Santiago, al cual pertenecían las grandes familias de la capital se reunieron para gobernar en nombre de Fernando VII, rey de España y América, prisionero de Napoleón.  En el acta de dicha reunión se jura lealtad al rey, no se menciona la idea de independencia.

Aquello, la idea de separarse de la monarquía, comenzó en 1813, cuando en marzo de aquel año comienza la guerra de independencia:unos defendiendo al rey y la monarquía, los realistas; otros defendiendo lo logrado desde 1810, los patriotas. Ambos bandos se enfrentaron desde 1813 hasta 1826.

¿Cuál fue el papel de la zona sur de Chile en la independencia? El papel fue ser el centro de la resistencia realista más importante de América, especialmente Chiloé, tanto que resistió hasta 1826 año en que fue conquistado por la República de Chile.

Los hombres de esa zona fueron los defensores del rey, combatieron en todas las batallas de la independencia, incluso en la batalla de Ayacucho en Perú en 1824, última gran batalla por la independencia de América del Sur.

Esto fue una realidad, hay que aceptarlo, las fuentes, los documentos de la época existen y no podemos negar el pasado ¿Porqué hacerlo?

En 1818 gracias a una fuerza combinada de chilenos, argentinos y franceses, se logró la victoria de San Martín y O’Higgins quienes derrotaron a las fuerzas realistas, comenzando el avance hasta el sur: 1820 la toma de Valdivia y 1826 la toma de Chiloé, Calbuco, Carelmapu y Maullín.

Sin embargo faltan estudios serios que hablen del rol jugado por los hombres de estas zonas, sus impresiones frente a la guerra, frente a los generales como San Martín o José Miguel Carrera. Sólo de esta forma podemos tener una visión completa y compleja que haga hablar a los silenciados de la historia de Chile.

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