Viejo Lobo de Mar

Desde sus comienzos, nuestros progenitores estuvieron ligados al mar, creando una cultura marítima propia que dura hasta nuestros días. Así nacieron cientos de aventureros y viejos lobos que vivían del océano y de lo que les entregaba las faenas de pesca y caza en los canales australes. Dormían bajo la borda de un lanchón cualquiera o entre refugios improvisados, cubiertos de lonas, ramas y pangues para cubrirse de las inclemencias del tiempo.

Pasaban meses lejos de sus familias acumulando productos de diferentes especies, que luego comercializaban en el continente o entre los barcos extranjeros, muchos de ellos contrabandistas. Otros vendían sus productos en su pueblo de origen. Estas faenas comienzan con más fuerza desde la integración de la Isla a la República“.

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