Sincretismo Religioso

“Algunos autores han puesto énfasis en la gran similitud existente entre el culto a los Santos Patrones y los antiguos Nguillatunes de los mapuche-huilliche. En efecto, en las fiestas religiosas se encontraban presentes en los principales elementos de aquellas grandes rogativas colectivas. En ambas ceremonias se producía la aglomeración de miles de indígenas provenientes de lejanas comarcas congregados en torno al lugar sagrado. Los disparos efectuados por los ‘escopeteros’ durante la procesión estaban estrechamente relacionados con la costumbre mapuche de dar grandes gritos antes de comenzar el ritual, para sí espantar los malos espíritus. La romería que la banda de músicos, el Cabildo (encabezado por el Supremo y la Suprema) y el resto de la procesión hacían en torno a la iglesia antes de ingresar a ella, tal como ocurría en España, tenía gran similitud con el baile circular que la comunidad mapuche hacía entorno al rewe antes de ingresar el círculo sagrado. Las peticiones o mandas de los feligreses tenían el mismo fin que los Nguillatunes; esto es, obtener buenas cosechas y restaurar la salud.

Sobre este punto, cabe señalar que dentro de la cultura mapuche las invocaciones tenían un efecto mágico por sí mismas. Esto guardaba perfecta concordancia con la fetichización que los feligreses hicieron de las imágenes sagradas: para que una joven obtuviera novio, debía colocar de cabeza la imagen de San Antonio; para que un recién nacido tuviera hermosas facciones, la embarazada debía mirar la imagen de un santo que fuera igualmente hermosa; los que no cumplían las promesas hechas al Nazareno de Caguach, se veían afectados tanto en su salud como en sus bienes y Jesús difunto les penaba por las noches. La última similitud entre ambos ritos era la gran fiesta que se realizaba una vez terminada la celebración religiosa, con gran consumo de alimentos y bebidas alcohólicas.

La principal diferencia entre los Nguillatunes y las fiestas cristianas radicaba en el carácter salvacionista de  éstas últimas. la religiosidad mapuche, en cambio, no preveía recompensas o castigos tras la muerte, dependiendo de cómo había sido la conducta en vida”.

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