República de Indios

“A pesar de la humildad material de los pueblos, los indios estaban relativamente bien organizados, con autoridades visibles y respetadas por la comunidad. Su organización tenía dos esferas: la eclesiástica y la civil. La primera fue diseñada en el siglo XVII por los religiosos jesuitas para la conservación de los indios en la fe, y cuyo centro era la capilla u oratorio. Para ellos estaba la figura del ‘fiscal’, elegido por el Colegio de Castro entre los indios del lugar. Éste, entre otras tareas, tenía la función de congregar a los habitantes para los actos religiosos, conocía personalmente a todos los naturales presentes y ausentes o enfermos, información que entregaba al misionero el día de la visita. Estaba secundado por un ayudante o ‘sotafiscal’ que lo reemplazaba en sus ausencias. Ambos hacían los llamamientos moviéndose por el paraje a ruido de caja o viva voz. El papel del ‘fiscal’ era fundamental para los registros de población que hacía el Colegio de Castro. Junto a ellos cumplía sus funciones el ‘patrón’, como responsable del cuidado y ornato de la capilla y de la instalación y custodia de las imágenes sacras de la misión que conducía el padre desde Castro. Lo acompañaban un ‘vicepatrón’. Para las imágenes de la Virgen estaban la ‘patrona’ y ‘vicepatrona’, que cumplían idénticas tareas que los anteriores.

Respecto a la esfera civil, los pueblos tenían cacique y ayudante, y en ocasiones, un ‘sargento-mayorcillo’ o ‘sargentillo mayor’. Lo regular era un cacique por cada pueblo. Pero independientemente del número de habitantes, había también pueblos con más de un cacique. Quilquico tenía dos, Compu dos, Palqui tres, dos había en Huillinco, tren en lelbún, cuatro en Payos, dos en Chinchi, dos en Notuco, cinco en Lemuy, tres en Hermúa, en 1706, tenía 15 tributarios y cuatro caciques y una cacica. La de Cucao y Notuco, que en 1707 poseía Bartolomé de Vera, tenía 41 tributarios y 10 caciques”.

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