Quintanilla militar

Me hallaba yo muy ajeno de ser militar cuando se presentó en mi cuarto, el sobrino del Obispo don Diego Villodres, diciéndome que el Obispo, su tío, y el general Pareja me esperaban en el palacio del Obispo. No dejé preguntarle el para qué y me contestó que para nombrarme oficial y Ayudante del General y que dos jóvenes sobrinos del obispo acababan de ser nombrados porque le general quería que sus ayudantes fuesen españoles europeos.

Yo no puede menos que echarme a reír que me querían enganchar y me propuse resistirlo a toda costa pues que nunca me había pasado por la imaginación ser militar y menos entonces que tenía mi capital, buen crédito y libertad para hacer residir donde me pareciese. Sin embargo, yo fui a la cita y tanto el Obispo como el Brigadier Pareja me instaron de tal modo que hube de aceptar a condición de que mi servicio no debía durar más que hasta la llegada del ejército a la capital de Santiago distante 150 leguas y que según el General era obra de unos o dos meses pues el mando de Carrera no haría oposición, y que si la hacía, sería derrotado inmediatamente como lo había sido la fuerza en Concepción.

Ya oficial y Ayudante del General mandé hacer mi uniforme, compré caballo, sable y pistolas, tomé asistente y me convertí a los dos días de un hombre libre en un obediente militar.”

Quintanilla y Santiago, Antonio de. Autobriografía del Mariscal de Campo don Antonio de Quintanilla. Anales de la Universidad de Chile, n°100. 1955. p. 120.

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