Queilen en el S. XIX

“Dedicamos nuestro descanso a recorrer el pueblo de Queilen, que podemos considerar aún en ciernes, pues sólo tienen una calle que corre de oriente a poniente. No se ha olvidado diseñar en la planta de esta población una plaza donde se encuentra la iglesia y las mejores casas.

Sus habitantes se dedican al corte de maderas, descuidando casi por completo la agricultura y ganadería. Como en muchas poblaciones de Chiloé, el licor de granos se sirve de aliciente a la gente pobre, que parece no tener aspiraciones ni miras de progreso.

El estero de Compu, vecino a Queilen, ofrece astilleros naturales donde se han varado diversos buques de vela y de todo tamaño para carenarse. No hay duda alguna que con mejores elementos podría construirse en dicho estero buques de más de 500 toneladas, pues las maderas abundan en los bosques vecinos y las playas se prestan para varaderos naturales”.

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