Punta Chilen, S. XVIII

Esta grande ensenada está descubierta a los vientos del NNE. al ESE., que son justamente los menos violentos y duraderos del año, pero abrigada de todos los demás, que son los dominantes y más impetuosos, particularmente del norte al oeste. Por ella se puede atacar y tomar por las espaldas el fuerte y pueblo de Chacao con mucha prontitud y facilidad, pues todo lo proporciona la cercanía a aquel, el hondable y buen fondeadero de esta ensenada, y su playa, toda capaz de desembarcos. Inmediato al sitio donde anclé, están los vestigios y delineación de una grada, donde parece se construyó alguna embarcación, como paquebot u otra semejante. También a corta distancia se halla la capilla y seis chozas despobladas, las que solo tienen habitantes los cuatro y seis días que dura la misión de doctrina y cumplimiento de Iglesia anual, en las cuales se congregan en este lugar todos los moradores de la cercanía, que viven dispersos en la campaña. El natural don Pedro Naucucheo, cacique de este territorio, se ofreció a servir en lo que pudiese, pero no ocurrió nada en que ocuparlo. Yo fui a pie a reconocer el riachuelo y a orillas del mar vecinas al desembarcadero nuestro, donde hice las enfilaciones  precisas a la comisión, a las 4 de la tarde, empezando la marea contraria, salimos de Manao al remo, en calma. A las 4 millas de navegación, reconociendo, arrumbando y midiendo las distancias de la costa, ya a ciento, ya a doscientas varas de ella, nos hallamos inmediatos a la punta de Chilen, que es rasa y echa bajo al sur, a distancia de 600 a 700 varas; con este motivo, la marea vacilante, que desde aquí toma su dirección hacia el sur, la marejada del viento, que había soplado fresco por el SSE. y sur, costó bastante trabajo montar al remo dicha punta, desde la cual, a la vela, con el viento que oportunamente volvió a soplar por el SSE., a las 6½ me dirigí a la ensenada de linao, adonde llegué a las 8½ de la noche, dando fondo en 2½ brazas de agua, cascajo, como a cincuenta varas de la playa. La ensenada dicha se me representó una buena bahía, por lo que luego que bajé a tierra hice solicitar al alcalde de naturales Gaspar Millahueico; vino pronto. Le hice saber mi comisión y pedí los auxilios que estuviesen de su parte para cumplirla; a todo se ofreció gustoso, y en esta virtud le encargué dos caballos y un guía para la mañana siguiente, los que dijo vendrían sin falta. Nosotros ocupamos la casa que llaman de mita, donde aloja el religioso que viene anualmente a hacer la misión doctrinal y cumplimiento de Iglesia; las demás casitas, o más bien chozas, están desiertas como en Manao.

La casa mita, como la llaman ahora, es un anexo necesario a las capillas, pues sirve para el alojamiento de los curas, cuando asiste, una vez al año, para celebrar al patrono o patrona de las capillas. Al presente suelen ser un recurso para los viajeros que, obligados por el mal tiempo u otra circunstancia, han menester de algún abrigo durante la noche“.

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