Propiedad Huilliche, S. XIX

“Junto a la venta de tierras a hispanos el Gobernador Quintanilla ordenó en 1823 se reconocieran los ‘potreros’ que reclamasen algunos caciques, constituyéndose así los actuales fundos que ocupan las comunidades huilliche.

Por decreto del 9 de septiembre de 1823 se estableció la entrega de tierras a indígenas encomendándose a Santiago Gómez, Comandante Constitucional de Chonchi y Queilen, la tarea de ‘dar público reconocimiento al ‘potrero’ que posee el cacique Miguel Inacheo para que lo gocen sus habitantes en el nombre del rey’.

Igualmente con fecha 15 de septiembre de 1823 se reconoció el potrero ‘Coldita’, entregando al cacique Mariano Llancalahuen a nombre del gobierno español, documento que fue suscrito por el escribano de la Real Hacienda y el Gobernador de San Carlos de Chiloé.

Por su parte el gobierno de Chile, estando Chiloé aún bajo el dominio español, dictó una serie de disposiciones tendientes al reconocimiento de las tierras indígenas que sólo se aplicaron en el archipiélago en 1829.

El decreto del Palacio Directorial de Santiago contenía cinco artículos que resolvían: ‘que casa Intendente de Provincia nombre un vecino con el respectivo agrimensor, se instruya de los pueblos de indígenas que existan o hayan existido en su provincia(…) ‘midan y tasen las tierras sobrantes pertenecientes al Estado’ (…) ‘que lo actual poseído según ley por los indígenas se declare en perpetua y segura propiedad’ (…) ‘que las tierras sobrantes se saquen a subasta pública y verificando su remate se vendan por cuenta del Estado’ (…) ‘que los remates se harpan por porciones, desde una hasta diez cuadras, para dividir así la propiedad y proporcionara muchos que puedan ser propietarios’”.

La mensura general de tierras indígenas se extendió desde 1829 hasta 1837 iniciándose en el partido de Dalcahue y terminando en Calbuco.

Por esta vía se otorgaron 21.655,3 cuadras en pequeñas propiedades a más de dos mil huilliches habitantes principalmente de las islas pequeñas”.

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