Navidad en los años 30

“Ya se iba preparando el ambiente de Navidad. Progresivamente sociable en calles más animadas que alcanzaban su clímax cuando llegaba el “tiempo de los pesebres” en las casas del pueblo, una semana antes de la Pascua. El término del año escolar, las exposiciones de “trabajos manuales” en las escuelas y en el Liceo de los años treinta, daban inicio a la locura de los juguetes de madera que eran los regalos de Pascua, mientras los negocios de calle Blanco ofrecían juguetes “de fábrica”, inalcanzables para muchos papás, como las apreciadas muñecas de loza, coloridos tambores de lata, cometas doradas y guaripolas, sueño de los chicos amigos de los desfiles. Un deseo imposible para los niños de los barrios de orilla para quienes la Navidad no era otra cosa que la pelota de trapo o la muñeca de lana hecha por la mamá cuando finalizaban los años treinta, excepto los regalos que hacia la Sociedad de Beneficencia con sus repartos gratis de juguetes usados para los chicos pobres del pueblo”.

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