Navegantes chilotes

“Navegar en estas lanchas era peligroso. El clima ventoso y húmedo, las grandes mareas y corrientes, la falta de suficientes ayudas a la navegación, las precarias condiciones de desembarcaderos, fondeaderos y varaderos, y en general la rusticidad de las embarcaciones nos hace admirar aún más la valentia y capacidad marinera del legendario chilote navegante.

El clima no ayudaba mucho a la navegación. El mar interior de Chiloé esta ubicado entre las las latitudes 41° y 43° sur. Estas latitudes eran famosas por sus temporales al extremo que los grandes veleros mercantes (clippers, windjammers) las conocían como los rugientes cuarentas. Aun cuando este mar interior está protegido por la Isla Grande, las pesadas y panzudas lanchas chilotas, tenían que navegar muchas veces con fuertes vientos, lluvias que duraban varios días y a veces semanas, mar gruesa y escasa visilibilidad. Si se desataba un temporal no quedaba otra que correr a tierra y fondearse donde se pudiera.

Había una gran escasez de informes del tiempo, y si los había, estos eran muy precarios por la falta de instrumentos y lo poco avanzado que estaba la metereología en aquellos años. La casi imposibilidad de disponer de una radio común, (ni pensar en una marina) o diarios para informarse sobre los pronósticos del tiempo, hacia que los capitanes tuvieran que decidir sobre sus zarpes basados en sus experiencias y capacidades para intrepretar el cielo y el mar”

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