Moraleda y Chiloé

“La peligrosidad de las costas de la isla y la escazes de pilotos experimentados era causa frecuente de naufragios, como hemos señalado en varias ocasiones, lo que reducía el número de mercantes que se arriesgaban a comerciar con Chiloé hasta anularlo prácticamente en los meses invernales.

El fomento del comercio insular con Chile y el Perú era una de las primeras instrucciones que el gobernador-intendente había recibido del Consejo de Indias y éste no era posible sin seguridad en el tráfico martítimo. Cuando Moraleda regresa de su primera campaña, Hurtado le encarga un derrotero qie oriente e instruya a los navegantes respecto a las principales vías marítimas  de comunicación desde, hacía y entre los diversos puertos. La impaciencia del gobernador -Hurtado- es causa de que el piloto exponga la necesidad de esperar hasta disponer de la totalidad de la información y planos que la segunda campaña ha de aportar: <<no siendo obstáculo en su consideración las razones que se le expusieron para no poderse formar con perfección dicho tratado sin finalizar totalmente el reconocimiento marítimo de toda la provincia e isla, lo que debía verificarse en la segunda salida>>. La perentoria orden superior obligaría más tarde a rectificar las derrotas del Canal de Chacao y las de Linao, Chacao y San Carlos, una vez se conoció la exacta posición del Canal del Chacao, consecuencia del segundo viaje.

Vemos, a Moraleda entregado a la confección de este trabajo durante los meses de necesaria espera del regreso del verano austral y tiempos favorables para su segunda campaña”.

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