Menoscabo al chilote

“No se me alcanza cuál sea la razón por qué el hijo de Chiloé ha merecido siempre la conmiseración y aún hasta el desprecio de sus “industriosos” conciudadanos del norte. ¿Será porque no hay en nuestra tierra un “restaurant” en cada esquina, una “casa de tolerancia” en cada calle y un club “anarquista” en cada barrio? ¿Estos son los adelantos de las ciudades cultas, que marchan a la vanguardia en los progresos del humano saber? ¿Será porque las ventanas no están resguardadas por fuertes balaústres y porque las puertas son seguras sin necesidad de gruesos cerrojos? ¿Estas son las tranquilidades que ofrece a sus habitantes una ciudad a la europea? Pues, a pesar de todas estas faltas enumeradas, maldita la cosa si los chilotes las echan de menos en medio de sus maneras de vivir honradas y patriarcales. Por donde se colige que mis coterráneos nada tienen que envidiar a los hijos de las provincias cercanas al centro de la república; y si alguna vez han merecido censura la sencillez de costumbres, la honradez de las acciones, la lucha a brazo partido contra la indigencia, caiga todo el precio de ella sobre nosotros, desheredados del erario nacional.”

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