Franciscanos en Chiloé

“Al llegar los franciscanos de Ocopa a Chiloé, lo hacían después de 150 años de accionar de los jesuitas. Tuvieron que asumir la tarea de atender espiritualmente a más de 10.000 indios y otros tantos españoles; respetar usos y tradiciones profundamente arraigados por obra de la Compañía de Jesús; reconocer la existencia de instituciones, tales como los “fiscales” y “patrones”; festividades religiosas propias de cada pueblo y el compromiso de hacer avanzar la conquista espiritual hacia las fronteras de la Provincia. El trabajo apostólico lo realizaron entre 1771 y 1785, tiempo en que los franciscanos de Ocopa se dedicaron a organizar el Hospicio de Castro y las misiones, y el momento más crítico para ellos se presentó bajo el gobierno del intendente Francisco Hurtado (1786-1789) para retomar una relativa calma en los años 90. Antes de terminar la centuria (siglo XVIII) y a principios del siguiente, la escasez de operarios y luego las guerras de independencia, fueron debilitando lentamente la acción de Hospicio  y desdibujándose la presencia franciscana y la labor apostólica en la Provincia y en el Perú”

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