Encomenderos de Chiloé

“Los encomenderos era acreedores de una serie de privilegios que los ponían por encima del resto de los mortales; se les llamaba huesos de la república, feudatarios, caballeros, padres de la patria, y sobre todo, nobles, al extremo que por efecto de la misma patente de concesión, “todos los caballeros, hijosdalgo, hombres buenos, oficiales y demás ministros y personas os guarden u hagan guardar las honras, gracias y mercedes, franquezas, libertades y exenciones, prerrogativas e inmunidades que debéis hacer  y gozar y os deben ser guardadas por razón de tal vecino encomendero, sin que os falte cosa alguna.

Dentro de esta cosmovisión, demás está advertir que los cargos públicos y municipales debían recaer sobre ellos de manera exclusiva.

Las encomiendas determinaron la supervivencia social de quienes habían sido protagonistas de la conquista, manteniendo, no obstante las difíciles condiciones económicas del archipiélago, ese marco de dignidad que dentro de la concepción de la época se les reconocía y que asimilaba las ciudades, por pequeñas y distantes que estuviesen, a sus demás congéneres del imperio”

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