Luz eléctrica en Castro

“La historia de la luz eléctrica  tuvo su origen en la empresa de Emiliano Barrientos y en la construcción del tranque en el río Gamboa. Así llegó la luz a Castro, en junio de 1917. Todo el pueblo esperaba que con ella se diera comienzo a una nueva y positiva época para la población que en ese entonces apenas superaba los 2.000 habitantes. Pero el mismo de junio en que se inauguró , se derrumbó la represa. se interrumpió el suministro y se volvió a las velas y palmatorias. Sólo en 1921 se reconstruyó el tranque y se restableció el alumbrado. […]

La oscuridad marcó negativamente la vida de los castreños en esos años precarios. En 1931 las calles del pueblo tenían sólo 25 lamparillas de 40 watts y otras 25 de 25 watts. La plaza estaba provista de 8 lamparillas de 75 watts, 2 de 25 watts y de 200 watts en el centro de ella. En el mercado habían otras 2 lamparillas de 25 watts. Y eso era todo. Quedaban sin luz las calles del resto de la ciudad formal de la meseta y absolutamente oscuras las de orilla, excepto la ampolleta del muelle de pasajeros”.

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