La dalca

“La tradición marítima de Chiloé empieza por las dalcas, conocidas por las crónicas de los primeros marinos españoles que exploraron la zona. Las dalcas y en menor medida, los navíos españoles, constituyen la historia colonial del mar chilote. En el verano de 1567, Martín Ruiz de Gamboa dio inicio a la colonización de Chiloé al cruzar el canal de Chacao en 3 o 4 días con 120 camaradas, un número desconocido de indígenas y 300 caballos, que nadaban atados de a dos o tres dalcas. Se supone que el resto del reconocimiento de la isla fue por la playas que recorrían los pacíficos y sedentarios huilliche aprovechando las más bajas mareas, mientras no llegaran desde Valdivia los dos navíos perdidos por Ruiz de Gamboa con ‘todos los bastimentos que no pudieran ser transportados por la vía terrestre’.

La ‘dalca’, ‘piragua’, góndola presurosa’ o ‘barquilla’, era una embarcación de tres tablas de un pueblo nómade de remeros llamado ‘chono’. De origen incierto, los chono navegaban entre los archipiélagos del mar interior de Chiloé pero su territorio se extendía más allá del Istmo de Ofqui. Los grandes barcos de la tradición hispano-mediterránea se construían con herramientas de fierro, martillo, hacha, azuela y sierra, desconocidas por los naturales. La estructura de estas embarcaciones se descomponía en quilla, roda, codaste y cuadernas. Luego la sobreestructura para acomodar a la gente, los víveres, la carga y algunos cañones. Uno o varios mástiles según si se tratara de una balandra, goleta, fragata, corbeta o una simple lancha o bote a remos y aparejo de velas. Con el tiempo se hicieron astilleros en Chiloé para construir estos barcos; existe constancia de 24 armadores en el siglo XVIII. El sistema de encomienda, bajo el cual se llevó a cabo la conquista de Chiloé, no sólo obligaba a la instrucción religiosa de los indígenas, sino que además al trabajo personal que los obligaba a asumir distintas disciplinas y oficios, entre ellas, la construcción de embarcaciones.

Las dalcas se construían de alerce o ciprés, medían entre 6 a 20 metros con proa y popa, prolongaciones altas de la tabla de fondo o central, acanoada y curvada a fuerza de calor de fuego y agua”.  

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