La cocina en Chiloé

“La memoria del campesino actual cubre  el siglo XX. Ellos, en gran medida, siguen practicando las mismas costumbres modificadas.

La mujer dentro de la casa, en sus huertas, a buscar agua al río o al pozo cuando no llegaba a su hogar en cañerías como ocurre ahora. Los trayectos mayores eran cuando salía a mariscar, a la iglesia o a comprar alguna falta.

El hombre afuera. Sus cercos, sus animales, sus siembras. Sale a pescar, a trabajar lejos, hasta las patagonias. Hoy en una salmonera o en la pesca.

Las mañanas se inician con el mate pelado que los chilotes trajeron masivamente de las patagonias, a mediados del siglo XX. Estuvieron en Chile y Argentina, y desde esos pagos vinieron chupando yerba y la costumbre se la impusieron a su familia. El mate se apoyaba con papitas ahumadas (yangue) o una capita de chopom”

En el último siglo el pan ha sido más bien para el desayuno y últimamente también para la once. Pero en los sectores campesinos esta primera comida del día se reforzó con contundentes platadas de harina tostada con un caldito sazonado (sal, manteca ají), guañaca (caldo de cabeza ahumada de chancho con harina), pero los más pobre sólo comían papas con color o caldos de mariscos o huesos, ulpeados con harina”.

Comentarios