Bomberos de Castro

“El año 1936, como se sabe,  fue del todo agitado para el Cuerpo de Bomberos de Castro. Comenzó con un incendio ocurrido el 22 de febrero en el edificio de la Gobernación Departamental. El Capitán, en la <<novedad>> inscrita en el Libro de Guardia de aquel año, hace notar que <<la Compañía fue la primera en llegar, habiendo colocado escalas para que los voluntarios de las compañías de agua entren con sus pistones al edificio amagado, como especialmente los voluntarios con sus hachas>>.

El 4 de marzo, de nuevo suenan las campanas de alarma. Esta vez se trata de <<un incendio en la propiedad de don Carlos E. Barrientos, ubicado en calle Latorre, el que se propagó por calle Serrano, Blanco, José Manuel Irarrázabal y terminó en calle Lillo>>.

(…) Mencionamos casi al pasar este siniestro, pero quienes conocemos la ciudad no podemos dejar de señalar que a esa fecha, a 40 largos años de su fundación la ciudad había crecido y desde Latorre, pasando por Serrano y bajando por Blanco hasta Irarrázabal y Lillo, las propiedades siniestradas fueron más de 60 y más de 200 casas”.

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