Incendio del 36

“En lo bomberil, transcurridos algunos años y con ocasión de conmemorarse el Centenario del Cuerpo de Bomberos de Ancud el 12/02/1956, donde participaba el Presidente de la República don Carlos Ibáñez del Campo, extractamos del discurso pronunciado por el Comandante castreño don Guillermo Águila Soto lo  siguiente, en relación a este hecho:   “… en el trágico incendio del año 1936, que casi diezmó nuestra ciudad, donde combatimos con denuedo titánico durante 48 horas consecutivas, contando apenas con una anticuada Bomba a Vapor, tuvimos la satisfacción de comprobar con honda emoción, como vecinos abnegados voluntarios de Ancud, al igual que los de Chonchi, en un gesto que los honra, llegaron en el epílogo de nuestra desgracia a mitigar el dolor de los castreños, y a alivianar nuestro agotador holocausto…”. Reiteraba a fines del mismo año durante la transmisión del mando, la “…ayuda leal que los voluntarios de Ancud, aunque tarde, prestaron a nuestro pueblo, en los aciagos días del incendio del año 1936, que casi diezmó nuestra ciudad. Ahí, nos confundimos en un solo abrazo todos los bomberos de la República, haciendo profesión de fe de nuestra actuación voluntaria…”.

Es preciso indicar que Castro en la década del ‘30 y comienzos de los ‘40, fue afectado por la mayor profusión y grandes incendios que se tenga memoria; recuerdos muy amargos para la comunidad. “Década del fuego” podría llamarse, que contribuyó a cambiar la cara de la ciudad tantas veces. A todos los niños y adultos marcó de alguna manera esta tragedia, alteró las normas de vida, trastocó muchos proyectos, sepultó esperanzas, separó amistades. Decenio difícil para Castro, los veranos calurosos de antaño y la madera como material prioritario de construcción, eran tal vez, la causa principal de los siniestros. Los niños de entonces escuchaban a los mayores comentar que…intencional… que el seguro”.

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