Gente del S. XVIII

Los habitadores de Chiloé son robustos y muy sanos, y sus españoles criollos de aspectos y perfecciones naturales hermosos, de bellas inclinaciones y docilidad. Están aislados todos los que tienen competente edad en las milicias, y sirven con singular amor y fidelidad a vuestra Majestad en cuanto de vuestro real servicio se les manda, haciendo sus guardias en el fuerte de Castro y en otros de aquel archipiélago, sin que graven en cosa alguna a vuestro real haber. Hay también tropa arreglada que sirve para la guarnición en los fuertes de San Carlos, Agui, Chacao y Calbuco. Los terrenos de las islas son todos montuosos, pero limpios de insectos venenosos y animales o fieras; no están muy cultivados por la falta de medios que tienen para ello sus habitantes, pero cosechan trigo, cebada, lino y papas, siendo éstas de mejor calidad que las del Perú. Es abundante el archipiélago de pescados, y mucho más de mariscos de concha de varias especies. Criase ganado ovejuno, vacuno y caballar. El comercio principal lo tienen con Lima, y anualmente por los meses de noviembre, diciembre y enero van allí algunas embarcaciones del puerto del Callao, se reduce este comercio a tablazón de alerce y otras útiles maderas, varios tejidos que allá tejen como son ponchos, sobre camas y sabanillas, y muchos y apreciables jamones, de los que hay abundancia y son estimados en Lima y otras partes. Todo esto lo combalachan y dan por los efectos que van de Lima y que allí necesitan precisamente, y son baietas, paños, pañetas, bretañas, sal, vinos, azúcar y otros muchos de los cuales carece dicha provincia“.

Comentarios