Fidelismo en Chiloé

Efectivamente, provincias fidelísimas, han podido ser llamadas Valdivia y Chiloé, por la generalidad de su adhesión a la causa real, el concurso prestado a la llamada ‘reconquista’ de Chile –o más propiamente, restauración del antiguo régimen entre 1814 y 1817-, en fin, por lo tardío -1820 y 1826, respectivamente- de su integración al gobierno republicano.

En el caso específico de Chiloé, por el carácter de la resistencia realista y su épico desenlace, el fenómeno es digno de estudio, cuánto más que, como veremos, registra manifestaciones de supervivencia en el tiempo verdaderamente raras en el conjunto de la opinión política hispanoamericana ‘es tan importante esta isla por su ventajosa situación –decía en 1830 el historiador español de la Independencia- y sus habitantes se han distinguido de tal modo en la brillante defensa, durante la larga lucha de la independencia, que nos ha parecido conveniente dedicar algunas páginas a su descripción… y a la de los hechos que mas brillan en la parte militar y política para que no queden ocultos los heroicos servicios prestados por sus defensores’.

‘La fuerza que está a mis órdenes, las proporciones que mido en los enemigos y la subordinación, moralidad y decisión de los jefes. Oficiales, tropa y súbditos que me obedecen –escribía Quintanilla a Rodil, el defensor del Callao en enero de 1825- no me presentan hoy duda alguna que no seremos vencidos si no fuéramos abandonados de la Metrópoli’.

‘Ningún medio dejaré que esté a mi alcance y sea decoroso –expresaba al mismo tiempo al propio rey- por mantenerme y defender esta benemérita provincia que a nadie cede el amor a Vuestra Majestad, que ha hecho y está haciendo por un milagro de la Divina Providencia una defensa de que se asombran los enemigos y tienen pocos ejemplos en la historia de esta revolución’”.

Guarda, Gabriel. Chiloé y el Fidelismo en Chile. pp. 30-35.

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