Escuela de Castro, 1807

Escuela del Rey, ciudad de Castro año de 1807

Exhortación:

Deberán observar y guardar inviolablemente todos los niños de esta Escuela, cuanto en ella se previene bajo de las penas que sufrirá el contraviniente a algunos de los artículos siguientes.

1° Todos los niños destinados a la enseñanza de primeras letras, así españoles, como Indios, estarán entendidos que desde el momento en que casa uno es entregado a la Escuela por su Padre natural, o alguno lo tiene en su lugar, debe reconocer al Maestro como a su mismo padre, de quien ha de recibir nuevo ser como es, la educación necesaria para su bienestar, y la salvación de su alma, que será su primer objeto y atención; y por esta misma razón en su reconocimiento le guardará toda reverencia, respeto, y obediencia, en todo aquello que no se oponga a la ley de Dios.

2° Reconocerán también por PP. A todos los mayores en edad, dignidad, y gobierno, como son los S.S. Prelados Sacerdotes, y Religiosos, y a todos los S.S. Jueces eclesiásticos, y Seculares; debiendo a los primeros por su más elevado carácter, en cuales queda a lugar y ocasión en que los encontrasen (conociéndolos) pararse luego, quitándose el gorro, o sobrero con la mano Dra. Y al pasar, le hará cortesía con la cabeza adelantándose inmediatamente a besar la mano saludándole, y seguirá su camino sin meterse en o menos con nadie.

3° Para el gobierno, y mejor régimen de esta escuela según el número de niños de ambas clases (que así se considera) además del Maestro Preceptor, habrá un vedel inmediato a su persona para que le ayude a llevar el peso de ellos, y por consiguiente se pondrán cuatro celadores de lo más adelantados con el nombre de cabos de cuadrillas, a quienes han de obedecer en las obligaciones de su cargo, so pena del que así no lo hiciese; y estos responder en lo más leve, no permitiendo que ninguno hable en otro idioma, más que el castellano, ni que usen juegos ni chanzas de mala crianza, dándose el trato entre unos y otros el de usted señor Pedro, Juan, Francisco V.Sa.

4° En la escuela observarán la mayor atención, respeto, modestia, y compostura con solo el único fin de aprender y dar sabida la lección los principiantes, y los que estén escribiendo, lección y plana, a las once del día en el invierno, y los de verano a las diez y media; y por las tardes a las cinco en todo el año, sin que se permita a nadie salir a la corte, u otra necesidad corporal sin conocimiento de los cabos celadores respectivos; y los que vigilarán sobre este punto, como también de que directamente se limpie y asee la Escuela, y sus personas, a lo menos de que se laven la cara, y manos dos veces al día para que no causen asco.

5° A la escuela se entrara siempre al toque de la campana que servirá de señal para que todos se reúnan a dar las gracias, y alabar al criador para los beneficios del día, y los que continuamente nos dispensa; y así dispuestos a ir a la iglesia en dos, o cuatro filas, de menor a mayor con los brazos cruzados a oír la misa a la hora que el Reverendo Padre Rector destinase.

6°Entrando en la Iglesia, harán reverencia a Nuestra Señora María Santísima, y a los Santos saludándolos con las oraciones que a este fin están señaladas y se les enseñaran; y dirigiéndose a tomar el agua bendita, se santiguaran con ella de uno, a uno, y no de tropel, llegaran así hasta las primeras gradas de las vandarillas del comulgatorio en donde se hincarán como se previene en el anterior articulo haciendo acto de contrición con toda devoción. Luego que salga el Sacerdote y se ponga en el altar, harán lo mismo empezando con la confesión general, meditando después en el santo sacrificio que se celebra, manteniéndose así de rodillas, y solo se paran al Evangelio, el que acabado se arrodillaran sino hay credo, que entonces será al incannatas et, inclinando la cabeza hacia el suelo, que levantarán juntos con el ´pueblo; y en esta disposición entrarán hasta el último Evangelio de San Juan, sin mirar, a una ni a otra parte, ni jugar con nadie, teniendo presente de que esta en la presencia de Dios, y en su Santo Templo que es donde más se ofende de que sus criaturas le falten al respeto, para lo cual, y evitar estos desacatos que proceden de ignorancia, se irá por partes dándoles las instrucciones correspondientes.

7° Todos los jueves de cada semana, después de corregidas las plazas y tomada la lección se cantara la tabla que es muy precisa para aprender a contar y a la tarde será de a suelto, como costumbre de toda Escuela; pero los sabidos en todo el día indispensablemente ha de ser de doctrina.

8° Así mismo todos los domingos y días de fiestas antes de la misa mayor del convento, saldrá el estandarte acompañados de los niñados (de los niños) por las cuatro calles cantando todo fiel christiano, siguiendo en toda la buena costumbre que han tenido los R.R.P.P. y en la iglesia a una y otra banda de las vandalillas por dentro del presbiterio, preguntarán y responderán el catecismo dos, que antes ya se habrán nombrado a este fin,  a que seguirán después en los sucesivos con la declaración de las oraciones por el Astete y Ripalda para la más perfecta enseñanza, y caval conocimiento en los misterios de nuestra Santa Fe, sin los cuales ningún Christiano se puede salvar.

9° Sirva de advertencia que cuando la campana sea de la Matriz, o del Convento, hiciese señal de que va a salir el viatico para algún enfermo, se dispondrán todos a acompañar al Sor. Con toda devoción poniéndose en dos dilas para formar calle, y al avistar a S.M. empezaran el Padre amable, u otro cantico a este tenor hasta la casa adonde se dirige de la cual volverán en la misma forma restituyéndose inmediatamente a la Escuela.

1mo. Los miércoles y sábados se revistara la limpieza de las manos, pies y uñas; y si estas son largas como las del gavilán u otro animal de rapiña, se remitirán a San Martin, y a las Sras. Palmtas.  para que cada uno cuide de su más pronto remedio.

11mo. En la Escuela nada se ha de robar, aunque sea cosa de comer de los compañeros, pues teniendo necesidad en este caso más vale pedirlo que no se negaran unos a otros como hermanos, que amas de hacer caridad, es de hombres generosos.

12mo. Y ultimo, se les amonesta igualmente que desde que salgan de la Escuela, hasta llegar a su casa ha de ser con los brazos cruzados sin detenerse con ninguno a jugar; y en llegando a la Puerta, se hincaran rezando el bendito, que acabado saludaran a sus P.P. y a cualquier mayor persona que en ella estuviese besándoles la mano; todo lo que se tendrá presente para su más exacto cumplimiento y para que nadie alegue de ignorancia, se fijará esta, en la Escuela leyéndose los jueves de cada semana, cuidando de su conservación el veedor y cabos celadores nombrados.

Ciudad de Santiago de Castro 21 de Julio de 1807

Firma. Mariano Felix de Arrizaga

Preceptor de las primeras letras.

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