Entrega de las misiones

“Por la expatriación de los regulares jesuitas, quedaron las misiones que tenían en dicha provincia y archipiélago al cuidado y cargo de los curas párrocos seculares, y como éstyos no era posible que pudiesen auxiliar a todas, ya por las distancias, y ya también por ser islas, determinó el presidente de la real Audiencia de vuestra Magestad de Chile, juntamente con aquel vuestro real Acuerdo, entregarlas al cuidado de los misioneros del expresado colegio de Chillán. Verificose así y estuvieron en ellas hasta el año 1771 que viendo era notablemente gravoso para estos religiosos la asistencia y cargo de ella, a causa de que para pasar o asistirlas desde su colegio tenían forzosamente que baxar embarcados desde el puerto de Talcaguano o del de Valparaíso al Callao de Lima, y de éste subir luego también embarcados a Chiloé, con los mismos giros para su regreso, siendo esto igualmente causa del comisario de misiones, que lo era Fr. Manuel Matud, se encargase de ellas el expresado colegio de Ocopa por las mexores proporciones que tenía para asistirlas. A este fin llegó a Ocopa dicho comisario, y propuso al guardián y discretos la determinación, que fue admitida baxo las condiciones que se propusieron. Diose noticia circunstanciada de lo determinado por vuestro virrey, y visto todo en real Acuerdo y Junta de Temporalidades se aprobó; y por lo respectivo de la jurisdicción eclasiastica dio conocimiento al reverendo obispo diocesano. Concluidas todas las diligencias y aprontados por aquellas reales Temporalidades los auxilios necesarios, nos embarcamos en el referido puerto del Callao 15 zacerdotes y un lego el día 4 de noviembre del citado año, y a los cuarenta y dos días de navegación llegamos al mencionado puerto de San Carlos en la referida provincia (…)”.  

Comentarios