Economía y sociedad

“Junto con la explotación predominante de recursos forestales, el sistema colonial desarrolló otras actividades introduciendo nuevos recursos y tecnologías en las comunidades productoras, con similares propósitos mercantiles. Por ejemplo, la introducción del ganado ovino, bovino, cerdos y aves de corral fueron asimilados por las comunidades domésticas para el desarrollo de sus fuerzas productivas  en el marco de la economía doméstica, pero principalmente para reproducir el sistema mercantil. El complemento de nuevas actividades se tradujo en una utilización de mano de obra femenina y menores a pesar que existía una disposición real que prohibía la explotación de éstas. Sin embargo, la demanda de productos de artesanía en lana para la comercialización al Perú, desarrolla el trabajo en cuestión que era realizado por las mujeres. La explotación de la fuerza de trabajo femenina no estaba inserta en el sistema de encomiendas, sino que los encomenderos pagaban en mercancías el trabajo, que podía incluir la materia prima.

Bajo estas condiciones, el surgimiento de contradicciones inherente al sistema de explotación colonial y el aumento del mestizaje conducirían a transformaciones económico-sociales y políticas radicales en un período de 250 años. El aumento de población mestiza implicó para el poder económico y político la reducción paulatina de mano de obra disponible a la encomienda, la cual regía sólo para la población denominada chilota. Hacia comienzos del siglo XVIII, los chilotes son los habitantes que, en volumen, predominan en el Archipiélago. Asociados a esta nueva condición étnico-cultural, surgieron nuevas formaciones y estamentos sociales que se consolidaron a partir de las relaciones económicas establecidas por el modo de producción mercantil. En este siglo, la población española se vio reducida enormemente, a la vez que los chilotes abarcaron más del 55% del total de habitantes. A pesar de ello, los encomenderos siguieron manteniendo el sistema de mercedes de tierra y encomiendas. Por otra parte, un sector minoritario de chilotes se orientó al trabajo agrícola y ganadero, transformándose en pequeños comerciantes que intercambiaron productos de las comunidades domésticas y mercaderías provenientes del Perú. La gran mayoría de las familias chilotas se encontraron en similares condiciones de subsistencia que los grupos indígenas y debieron vender su producción y/o fuerza de trabajo a los encomenderos, políticos y pequeña burguesía comercial. La adquisición de tierras por parte de los chilotes significó depender de la autoridad española quienes usufructuaron del excedente de producción y/o trabajo y los hombres además debieron servir a la milicia”.     

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