Cruzar chacao a caballo

“Puestos todos en este brazo de mar que con las crecientes y menguantes corre impetuosamente al mar, con mayor fuerza que el rio más arrebatado, y es menester para pasar los caballos y la gente que pasa en piraguas esperar tiempo, y atender a las crecientes y menguantes, porque como es la corriente tan impetuosa, se los lleva a la mar y peligran en él. En estas piraguas pasó el general en cuatro días trescientos caballos a nado por el brazo de mar a la otra parte, que será distancia de una legua, y los ciento diez hombres juntamente con los caballos tirándolos atados por el pescuezo, nadando los caballos, y la gente bogando, y gobernando las Piraguas, que fue un hecho grande, y con visos de temerario, y que no se hallará escritor caso semejante y audacia como esta”.

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