Costumbres en 1790

La población de Chiloé se compone en el día de 27.000 almas, los 15.300 españoles, los 11.700 indios, depende esencialmente esta diferencia de los fueros que se han concedido a los unos y negado a los otros; [y] entrando por consiguiente en la clase de los primeros cualesquiera nuevos colonos que la suerte deparase a estas regiones.

Los indios son conocidamente huilliches por consiguiente de las dos características de aquella nación: desconfianza y superstición, degenerando ésta en una excesiva credulidad en los prestigios y encantos que trasciende no sólo a las enfermedades, partos, etc., si también al uso del veneno, como sea utilizado de las señales augurales y la necesidad de liberarse de un enemigo, de una mujer, de un marido. No difieren de ellos en esta parte los mismo criollos o españoles, en los cuales la ninguna educación, ni roce con las demás colonias, y el natural apego y promiscuación de las mujeres, depositarias por lo común de esta especie de costumbres, ha hecho que muy luego más bien se asemejasen a los [españoles] habitadores antiguos de la isla, más bien que introducir las que debían heredar de sus padres.

La propiedad de holgazanes y soberbios que todos le atribuyen [así] al indio, como al español en esta provincia, puede ser tal vez sino dependiente de otras causas accidentales, y así no deben confundirse en la definición de sus caracteres.

La falta de una buena labranza [no] es sin duda la mayor causa de la poca fertilidad, no excediendo por lo común las cosechas de proporción de 10 a 15 por uno; a lo cual si se agrega la excesiva humedad [precede] dimanada de la atracción de vapores en un bosque tan dilatado y espeso, no será tampoco extraño el que los años malos igualen casi los buenos, y finalmente que las harinas de Chile sean aquí un ramo esencial de importación“.

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