Camino Innumerable

“Chiloé, la isla lejana y austral, no vive del aislamiento, sino que se crea caminos en la tierra y en el mar. Esos caminos y rutas que irradian de la isla, a ella tornan, como a una capital, que los rige ya adaptándolos, ya rechazándolos.

Los motivos de este incesante navegar y caminar en todas direcciones se concretan cuando los viajeros dejan alguna huella en la literatura o en la tradición. (…)

Hay motivos reales y fantásticos, económicos y políticos, culturales y celestiales. Nadie puede ignorar que las rutas que se señalan fueron traficadas constantemente y a veces en forma rutinaria, hasta el punto que viajeros conocidos en las dificultades del viaje fueron auxiliados por otros desconocidos que el azar de los caminos reunió en el momento crucial.

Los caminos son varios: el de Nahuelhuapi, el de los alerzales y cordilleras, el del sur, cuyo final es el Estrecho de Magallanes, y el de Osorno, que se completan con un místico camino, que es el de la misión circular por las capillas del archipiélago. El camino de la misión circular tiene un motivo celestial y exclusivo: salvar almas, y no todas, sino las de los indígenas. El camino de los alerzales es económico, porque va tras el comercio de las tablas de alerce, el oro de las islas. Se dirige al este, al Chiloé continental, y se interna por los estuarios hasta los ríos, por donde volverán flotando las codiciadas tablas. Sin el camino andante de los ríos hubiera sido imposible llevar las tablas a sus centros comerciales. Esta facultad hizo de las tablas el circulante de las islas, la única moneda posible y universal.”

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