Cazadores de Indios

“En las proximidades del río Santa cruz y explotando una estancia de su propiedad, estancia que para mayor sarcasmo se denomina “El Tehuelche”, vive un inglés viejo, muy viejo ya, cuyo nombre no tengo escrúpulo alguno en decirle, porque él mismo, con la mayor naturalidad y como “chiste” especial refiere en algunas ocasiones, principalmente cuando está “tomado”, los hechos de que me hago eco; se llama ‘míster Bond’.

Míster Bond cuenta, en ocasiones con orgullo y siempre como “chiste” especial, que él personalmente fue “cazador de indios” y que por “méritos” propios ascendió a capitán de una cuadrilla de cazadores. Que al principio les pagaban a él y a sus compañeros de “faena” ‘una libra esterlina’ por cada par de orejas de indio que entregaban. Que como entre los cazadores había algunos demasiado blandos de corazón, que a veces se conformaban con cortar las orejas a sus víctimas sin matarlas, y como los patrones se apercibieran de la trampa por haber visto algunos indios ‘desorejados’, se cambió el sistema y desde entonces no se pagaba la libra esterlina, sino a cambio de la cabeza, los testículos, los senos o algún otro órgano vital de eso que constituía la gran caza de la Patagonia. Esto lo cuenta míster Bond en ocasiones como un chiste y siempre con la mayor naturalidad; y cuente que en el territorio de Santa Cruz y en el de Tierra del Fuego hay todavía muchos míster Bond, algunos de los cuales ha llegado a ser nada menos que el socio del “Jockey Club” de Buenos Aires”.      

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