Castro en 1940

En los años cuarenta Castro estaba dejando atrás su fisonomía de pueblo para asumir su rol de ciudad. No sólo por sobrepasar los 5.000 habitantes a fines de la década, por modesta que parezca la cifra, sino por el radical cambio en su fachada arquitectónica de su zona preferente, donde las construcciones de hormigón, tan apreciadas entonces, daban a Castro los aires de modernidad que la distinguían en el contexto de la provincia.

Pero además de la reconstrucción de las calles consumidas por los incendios, desde 1940 en adelante hubo también algunas obras fiscales y municipales que aportaron positivamente al equipamiento de la ciudad. Entre ellas se cuentan edificios arquitectónicamente significativos, y otros modestos, pero también recinto deportivo, campo aéreo y obras portuarias que pusieron a Castro en su mejor pie en los que llevaba corrido el siglo“.

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