Antonio de Quintanilla

“Antonio de Quintanilla y Santiago, nació en Pamanés, provincia de Santander, en noviembre de 1787. Siendo niño, se le quiso destinar al sacerdocio, pero demostraba falta de vocación, sus padres de envían a América a vivir con sus parientes, específicamente a Concepción en donde residía Don Juan Quintana, rico comerciante y propietario, natural de Penagos, dejando por heredera universal, por no tener hijos, a un sobrina suya casada con don Juan de la Maza y Quintanilla, ambos primos de don Antonio.

Como De la Maza no tenía los conocimientos suficientes para atender los asuntos del comercio y haciendas que heredó de su mujer, escribió a su primo Quintanilla y a su hermano Lorenzo de la Maza, para que viniesen a América a trabajar de consumo, ofrecimiento que ambos aceptaron. El cargo no le produjo a Quintanilla remuneración pecuniaria por considerársele uno de la familia, -a quien, por aquella época, se pagaba en techo, comida y vestuario-, por lo que el joven comerciante solicitó se le diese a él y a su primo, una carta de crédito para el apoderado de la firma en Lima, a fin de comerciar por su cuenta.

Instalado en Chile desde los catorce años de edad, trabajando directamente en oficios mercantiles, se hizo de una buena posición económica”.

Extraído de: Campos Harriet, Fernando. Los Defensores del Rey. Editorial André Bello, Santiago, 1958. p. 136

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