Aislamiento en Chiloé

“Los chilotes parecen estar siempre en movimiento. El aislamiento los obliga a un continuo y permanente desplazamiento, y no es posible imaginarse el paisaje aquí, sin esos obstinados transeúntes que se cruzan en los lugares y momentos más inesperados, como ese grupo de mujeres y de niños caminando al amanecer por una playa del Pacífico en dirección al control médico de Cucao, a dos horas de marcha; o esa campesina que tendida sobre un caballo que conduce su marido en el bosque cerca de Chepu, va a dar a luz a Ancud, a unos 25 km; o esos niños tirando hacia la playa de la isla Apiao un bote en la tarde, en el que sus padres han remado durante las 12 hroas para llevar a su hijo mayor para presentarse al servicio militar de Achao; o, por último, esos niños que regresan de la escuela, descalzos bajo la lluvia en pleno invierno, sobre las piedras de una playa desierta en la isla de Peluqui.”

Grenier, Philippe,  Chiloé et les chilotes. Marginalité et dépendence en patagonie chilienne. Édisud, Provence, 1984.

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